Seguro que alguna vez habéis escuchado la expresión: "Jugar a ser Dios". Pues hoy, leyendo interpretaciones simbólicas, que es la clave para entender la Enfermedad como Camino, he descubierto que nuestro hígado no es que juegue a ser Dios, es que lo es. Punto. Produce y almacena energía, desintegra grasas, sintetiza con diferentes aminoácidos vegetales y animales el orden de su cadena de ADN para que se parezcan más a los nuestros en forma de proteína (albúmina), desactiva toxinas y las hidroliza. La bilirrubina y la aurea también son transformadas en el hígado para ser eliminadas.
Ahora ponte a interpretar todos las acciones de esté órgano tan polifacético. En serio.
Pero lo importante es que el hígado modifica la estructura espacial del reino animal y vegetal al humano, salto cualitativo, evolutivo, pero al mismo tiempo, se mantiene la identidad de los componentes, asegurando así la unión con el origen.
Microcosmos = macroscosmos, y el que se engaña por la ilusión de las formas, no puede encontrar la unión.
¡Pars pro toto!
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